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Aumentan los embargos de casas en California
 
 
Fueron 16 mil en febrero, un alza del 79% con respecto a 2006; son evitables
 
 
Sabado, 07 de abril de 2007
 
 
By Yolanda Arenales
 
 
 
 

Si comprar casa es el sueño americano, una de las peores pesadillas es perderla mediante un embargo.

No sólo es una desgracia financiera, sino generalmente una de las situaciones más angustiosas por las que puede pasar una familia", dice Brad Stroh, codirector ejecutivo del portal financiero Bills.com.

Los datos muestran que los embargos continúan aumentando. En el pasado año más de 142 mil propietarios (o uno de cada 86, en promedio) perdieron su vivienda en California de esa forma, una cifra que duplicó a la de 2005 y que sitúa al Estado Dorado en el número 14 del listado nacional de embargos de viviendas, según la consultora Realty Trac.

En lo que va del año la situación no ha mejorado. Febrero se saldó con más de 16 mil embargos, un 4% más que en enero y un 79% superior a los que tuvieron lugar en el mismo mes de 2006. En conjunto, para 2007 Realty Trac prevé un 33% de aumento total de los embargos.

A menudo los problemas se concentran en ciertos suburbios.

Por ejemplo, la ciudad de Perris, en el condado de Riverside, registró en enero pasado 177 embargos en su distrito postal central, lo que equivale a uno por cada 53 viviendas, según datos de la consultora DataQuick Information Systems.

Lake Elsinore y Moreno Valley, en Inland Empire, son otros de los puntos "calientes" actuales en cuanto a embargos.

Para el historial de crédito los efectos de un embargo son devastadores.

"Incluso un solo retraso en el pago de la hipoteca puede tomar dos años o más en borrarse del historial", asegura Carlos Miramóntez, vicepresidente de Préstamos de American First Credit Union.

El experto aclara que técnicamente el retraso se registra cuando han pasado 30 días desde la fecha en que debió realizarse.

Miramóntez añade que con un embargo toma más de cuatro años volver a tener la posibilidad de obtener un crédito al interés de mercado, y no desaparecerá completamente del historial hasta pasados 10 años.

Expertos como él enfatizan que no son sólo las circunstancias económicas, sino la ignorancia, lo que provoca muchos de estos procedimientos, que a menudo pueden evitarse.

"La mejor ayuda puede provenir precisamente de quien más temen, es decir del prestamista", señala Miramóntez, quien subraya que lo mejor es ponerse en contacto con éste en cuanto se prevea que va a haber algún problema.

"Por ejemplo, si la huelga de los trabajadores de Albertsons se produce, puede que algunos no puedan afrontar el pago de la hipoteca por un tiempo, pero es muy posible que el banco les ofrezca soluciones", dice Miramóntez.

Pero incluso cuando no se trata de una adversidad temporal, también hay vías de solución, según el experto.

"Desde una refinanciación hasta una modificación del préstamo, pasando por una venta negociada de la vivienda, los prestamistas pueden ofrecer múltiples soluciones que para ellos también son menos costosas que el embargo", dice Miramóntez, comentando que uno de los mejores efectos para el dueño es que puede salir del apuro con el historial de crédito intacto.

"Eso podría permitirle comprar de nuevo cuando sus circunstancias económicas cambien, en lugar de quedar condenado a años de agonía financiera por un mal expediente de crédito", señala el banquero.

Rick Sharga, vicepresidente de Mercadeo de Realty Trac, destaca que es precisamente entre los titulares de préstamos de alto riesgo (subprime, que ofrecen peores condiciones por asumir más riesgo) donde más escasea la información sobre este tipo de soluciones.

"Hay además muchas organizaciones de consejería que pueden ayudarles. Lo peor es quedarse paralizado por el miedo y no hacer nada", comenta Sharga.

"Debido a la restricción de los criterios de préstamo para algunos propietarios va a ser más difícil refinanciar como medio de evitar el embargo", observa Sharga.

Miramóntez añade que en este sentido es fundamental contar con un préstamo que no imponga penalizaciones por pago adelantado.

"Eso es básicamente una trampa para mantener al titular atrapado en ese préstamo, impidiéndole refinanciar para obtener mejores condiciones", dice Miramóntez.

El experto enfatiza en que las uniones de crédito nunca utilizan este tipo de cláusulas, al igual que muchos de los prestamistas reconocidos dentro del mercado primario.

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