Mientras la Comisión de Consejería de Impuestos analiza una reforma a la deducción de intereses por pagos hipotecarios o por los costos de cuidado de salud que los empleadores ofrecen a sus trabajadores, expertos independientes sostienen que una acción así sería catastrófica para los estadounidenses.
Dominic Daher, profesor de la Universidad de San Francisco especializado en impuestos, sostiene que en estados como California, donde los precios de la vivienda se han disparado, las deducciones que los compradores reciben por el préstamo de la casa suponen con frecuencia miles de dólares al año que muchas familias usan para pagar la propia hipoteca.
“El efecto sería desastroso para el mercado inmobiliario y para un gran número de familias”, dice Daher.
En su última reunión, el pasado 11 de este mes, la comisión indicó que los grandes capítulos a reformar podrían ser la deducción de intereses hipotecarios, de la que se benefician la inmensa mayoría de los compradores que adquieren su vivienda mediante un préstamo, y la deducción que reciben los empresarios por ofrecer seguro de salud a sus empleados. La comisión tiene de plazo el 1 de noviembre para presentar sus propuestas al presidente Bush.
En total las deducciones de intereses hipotecarios y por seguro de salud costarán al Tesoro unos 250,000 millones de dólares este año, por lo que eliminarlas o reducirlas supondría un apetitoso ahorro para el Tío Sam.
“Yo creo que semejante medida no sólo impediría a mucha gente comprar casa, sino que incluso haría a muchas familias perder los hogares que ya tienen”, comenta Daher, quien considera que el sistema impositivo sí debe reformarse para hacerlo más justo y más sencillo, pero que las propuestas que está considerando la comisión no son las más acertadas.
Por su parte, Bradford Stroh, socio de la consultora Freedom Financial Network LLC en San Mateo, añade: “Justo la única deducción que prácticamente todo el mundo sabe cómo utilizar es la que quieren atacar”.
Según Stroh, la vivienda es uno de los pilares de las finanzas estadounidenses y no se trata sólo de la casa donde se aloja la familia, sino en muchos casos de un activo con el que se financian otros muchos aspectos.
“Gastos médicos y la educación universitaria de los hijos son sólo algunos de los ejemplos frecuentes de costos financiados gracias a la plusvalía de la vivienda, que es además uno de los bienes más importantes de cara a la jubilación”, afirma Stroh.
La reducción de las deducciones por seguro de salud también podría traducirse en más cargas para el bolsillo del ciudadano. Mientras que algunos señalan que afectaría sobre todo a los altos ejecutivos y en general a aquellos privilegiados con extensos beneficios de salud, lo cierto es que dado el precario sistema de coberturas existente en el país y el gran número de trabajadores no asegurados, casi cualquier intento de penalizar a las empresas que ya ofrecen este seguro se traducirá en menos personas aseguradas o con coberturas más escasas.
“Al final supondría que hay más gente sin seguro”, concluyó Daher.
Max Sawicky, economista del Instituto de Política Económica, considera que estas propuestas de la Comisión de Impuestos no se aprobarán porque las posibilidades de que las pase el Congreso son mínimas.
http://www.laopinion.com/negocios/?rkey=00051017172826674887
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